Ha llovido, la moqueta está mojada ¿cómo jugamos?
Vaya mala suerte, ha llovido y la moqueta está mojada, pero vamos a jugar, ¿alguien lo duda? Esto fue lo que hablamos la semana pasada tras las lluvias tan necesarias aquí por el sur que originaron aplazamiento de torneos.
Como sabemos que las bolas van a empaparse, van a pesar como melones; el que la moqueta esté mojada va a hacer que el trabajo de piernas también se incremente ya que el bote muchas veces va a ser menor y más rápido; y si jugamos en cristal, los rebotes en este pueden sorprendernos muchas veces.
Sigamos el orden, aunque sea una pachanga de amigos, tenemos que calentar correctamente ya que el trabajo físico será mayor. Primero con movilidad articular y después algo de carrera continua, algunos cortos estiramientos y no seáis vagos que lo contrario puede pasar factura.
Durante el peloteo de calentamiento tenemos que conseguir tener controlado la diferencia del bote respecto a un día con pista seca.
Hay que corregir nuestra posición en bolas con mucho efecto y profundas ya que botan menos, casi salpican así debemos flexionar más, bajar mucho para poder golpear con solvencia.
Al estar las bolas mojadas, resbalan sobre la pala por lo cual los golpes como dejadas o blandos y con efecto tienen más dificultad. Especialmente en las voleas debemos sujetar fuertemente el puño ya que la bola pesa más de lo acostumbrado y puede girarnos la empuñadura.
Pero el mayor peligro está en los rebotes en el cristal ya que si la bola lleva ángulo, resbala en este y se desvía de la trayectoria lógica. Por lo que debemos usar un bote pronto y no dejar que llegue esa bola lenta que habitualmente sacamos fácil tras el rebote en el fondo.
Los golpes contrapared deben ser mas suaves, especialmente el la contrapared lateral. Y dejo para el último la doble pared, esta es la que varía más. Si entra lateral-fondo el efecto desaparece y puede salir paralela al cristal lateral con lo que si no corregimos la situación podemos quedarnos desubicados y “tragarnos” la bola si salimos dando giro o quedarnos demasiado lejos si buscamos la distancia de espaldas.
Una táctica muy práctica es conseguir en ataque mandar bolas que lleguen a los cristales y preferentemente cruzadas y en defensa usar mucho bote-pronto para evitar lo anterior.
Un partido así puede servirnos para hacer una prueba muy válida de si nos sirve una pala con peso bajo, veremos que nos va a poner en más de un aprieto la falta de peso cuando no es el adecuado.
Estas situaciones son muy diferentes en muro, el cual no se ve tan afectado como el cristal en estas condiciones.
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