Crónica de una empuñadura corregida.
La modificación de una incorrecta empuñadura para un jugador que proviene del tenis tiene unas consecuencias inicialmente negativas y vienen originadas porque cambian las sensaciones, la forma de golpear, el recorrido que hace la pala en las tres fases: preparación, impacto y terminación ya que vienen con trayectoria en golpes de abajo hacia arriba y necesitamos comenzar preparando alto y terminando abajo.

Una de las claves para tener éxito en el cambio de empuñadura es no tener prisa por obtener resultados, la paciencia es muy importante. De hecho el jugador va a tener que “pagar un canon” y es que su cerebro se habitúe a esta nueva forma de ejecutar lo que lleva tiempo haciendo de forma contraria a lo que se pide y claro, esto genera muchos errores, sobre todo en bolas fáciles y mezcla en la mecánica de los golpes.. Pero el jugador debe asumir esta cuota de errores y perseverar hasta conseguirlo.

Tras esto es obligatorio publicar el éxito obtenido por la protagonista del artículo que publiqué sobre la empuñadura incorrecta para pádel. Tuve el gran acierto de hablar con ella justo tras perder la final de un torneo y aquí estaba muy susceptible a ser convencida de la “necesidad” que tenía de cambiar la empuñadura y así no usar siempre golpes liftados tanto desde el fondo, el saque como en la volea y sobre todo poder usar bandejas, no solo remates planos, conseguir que sus golpes enviados a la pared de fondo, tras rebotar en ella no se levanten y sean fáciles de defender… Ella me decía que como iba a destrozarle los partidos a sus compañeras, iba a fallar todo, etc. Ya lo había intentado varias veces.

Para mí es evidente que por muy buen trabajo de convencimiento que podamos hacer todos los que estemos alrededor del jugador, solo el esfuerzo, la fuerza de voluntad y el propio convencimiento conseguirá el éxito. Esta es la clave y así ha sucedido con Lucía.
Antes de empezar la primera sesión, le “amenacé” con vendarle la mano si no lo conseguía por ella misma. No hizo falta, estaba tan convencida y concentrada que desde la primera bola no modificó su empuñadura. Ya conseguía voleas que tras golpear en la pared de fondo no se elevaban, incluso caían, hizo bandejas en lugar de remates liftados… conseguimos incluso que el revés lo hiciera a una mano. Ya no comenta molestias en su muñeca; genial.
Casi todo depende del propio jugador.

Muy buen trabajo y enhorabuena Lucía.
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